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Los efectos no previstos del Covid-19

  • Foto del escritor: REDIA El Salvador
    REDIA El Salvador
  • 26 mar 2020
  • 1 min de lectura

Actualizado: 7 jun 2020

Cristina Elizabeth Hernández

Marzo 26, 2020


El 23 de marzo murió una señora, tras sufrir un infarto, en San Francisco Lempa, Chalatenango. La gente del pueblo decía que fue por la cuarentena domiciliar que todos los salvadoreños deben que cumplir para evitar la propagación del COVID-19. Los hijos de la señora de 73 años, llamada Carmen, cuentan  que el paro cardíaco ocurrió mientras veía en la televisión que el Gabinete Ampliado de Salud confirmaba cinco casos de personas que dieron positivo en las pruebas para detectar el virus. (Cuando esta columna se publicó, ya iban 13 casos confirmados).


Las campanas de San Francisco Lempa repicaron a las 10:00 a. m. y nadie corrió a dar el pésame. Tampoco a comprar flores, a la misa o a comprar pan para el velorio. Los habitantes simplemente se dedicaron a escuchar, encerrados en sus casas, el triste sonido que anuncia la muerte de un vecino.



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